Obispo de El Paso denuncia militarización de frontera con México

El Paso, Estados Unidos.- El obispo de El Paso (Texas), Mark J. Seitz, denunció en una carta pastoral la satanización de los inmigrantes, la retórica de odio en su contra, la militarización de la frontera y el sistema de inmigración que divide a las familias.

En su carta pastoral sobre inmigración, denominada “El Dolor y el Luto se Escapan”, Seitz, cuya diócesis atiende la comunidad fronteriza del sureste de Texas, dijo que la seguridad del país no puede ser utilizada como un “pretexto para construir muros y cerrar la puerta a migrantes y refugiados”.

Seitz pidió a los católicos que presten atención a las enseñanzas de la iglesia para dar la bienvenida a los inmigrantes. “Dios no creó un mundo sin lugar para todos en el banquete de la vida”, indicó.

El obispo dijo que aunque algunos podrían cuestionar sus reflexiones. “Yo no estoy sustituyendo la política por la enseñanza de la iglesia, sino que como pastor, mi deber es al Evangelio de Jesucristo”, escribió.

Y el Evangelio es claro, dijo: “Ustedes tratarán al extranjero que reside con ustedes de manera similar a los nativos nacidos entre ustedes”.

Seitz también criticó un sistema que “permite a algunos detener a los seres humanos con fines de lucro”, mientras erosiona el “compromiso histórico del país con el refugiado y el solicitante de asilo”.

En la carta pastoral, el prelado compartió anécdotas personales, incluyendo una en la que narra que conoció en una parroquia de Honduras a una adolescente llamada Aura, que más tarde decidió hacer el viaje al norte para escapar de la pobreza extrema y la violencia.

Aura fue detenida por las autoridades de inmigración y terminó en un centro de detención en El Paso, tras experimentar “graves heridas físicas y psicológicas”.

Dejó Honduras para viajar a Estados Unidos porque había sido esclavizada por una pandilla y luego terminó siendo tratada como un criminal mientras buscaba refugio en los Estados Unidos, escribió el obispo.

También escribió acerca de una fiel devota de Texas llamada Rosa, quien además de largas horas de trabajo voluntario, trabaja cuidando a personas con discapacidades, así como limpiando casas para criar a su familia, después de que su esposo fuera deportado.

“Aura es tu vecina, Aura es tu hermana”, escribió Seitz, y cuando se trata de Rosa, preguntó: “¿Quién puede negar que nuestra comunidad sería disminuida sin la fe, el trabajo duro y las contribuciones de Rosa y su familia?”.

Dijo que momentos de encuentro con esos hermanos y hermanas migrantes pueden brindar oportunidades de conversión, pero lamentó que en su lugar, la gente continúe con sus viejas maneras de ver el mundo, con indiferencia, incluyendo una indiferencia hacia Dios.

“Esta creciente indiferencia hacia Dios parece existir lado a lado con una frialdad cada vez mayor hacia los pobres y sufrientes, como si no existieran”, lamentó.

El obispo Seitz dijo que a pesar de que el sistema de inmigración está roto, no se ha arreglado en gran parte porque “los líderes electos todavía no han reunido el coraje moral para promulgar una reforma migratoria permanente y completa”, y los migrantes no deberían ser los que pagan el precio.

“Sin embargo, los migrantes son tratados, como dice el Papa Francisco, como” peones en el tablero de ajedrez de la humanidad”. Su trabajo y talentos son explotados, pero se les niega la protección de la ley y son chivos expiatorios para nuestros males sociales y económicos “, escribió.

Seitz elogió el trabajo de las comunidades fronterizas para dar la bienvenida al extranjero y dijo que lugares como su diócesis están llenos de “personas heroícas, familias, pastores, religiosos, parroquias e instituciones que se dedican al servicio de los migrantes y refugiados” además de que abogan por “leyes justas y contra la militarización de nuestra frontera”. (Con información de NOTIMEX)