Las 8 horas de Meade o cuando los silencios van más allá del discurso

Al tiempo en que cientos priistas publicaron sus felicitaciones para Meade en redes sociales, Manlio Fabio Beltrones guardó silencio; ni una sola palabra fue escrita para felicitar al seguro abanderado del tricolor.

El lunes 27 de noviembre, fecha según cuentan, de enorme significado para el todavía presidente Enrique Peña Nieto y hoy se puede decir que también lo es para el virtual candidato del PRI a la presidencia de la república, el ex titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), José Antonio Meade Kuribreña que marcó la historia política del partido pues en solamente 8 horas consiguió el apoyo de los tres sectores partidistas sin ser militante y que lo arroparon en un hecho no visto desde el 28 de noviembre de 1993 cuando se designó al desaparecido sonorense Luis Donaldo Colosio Murrieta.

El 9 de agosto, el Partido Revolucionario Institucional modificó sus estatutos para que por primera vez en la historia un ciudadano simpatizante pudiera ser el aspirante presidencial de ese partido. Al mismo tiempo, retiró el condicionante de los 10 años de militancia para tener acceso a puestos de elección popular.

Esta apertura tiene el propósito, se afirma, de conservar la presidencia de la república en las elecciones de 2018. En la nueva redacción del artículo 181 de los estatutos partidistas se definió la figura de ciudadano simpatizante, quien deberá participar en el proceso interno por la vía de la aprobación del Consejo Político Nacional y asumir la declaración de principios y el programa de acción del PRI, así como demostrar prestigio, fama pública, aceptación popular y potencial para ganar.

Desde esos días, al concretarse la reforma estatutaria, se insistió que ésta fue diseñada “a la medida” para Meade, el único entre los posibles aspirantes que encajaba en el perfil de la modificación a los estatutos también, desde aquellos tiempos las voces discordantes empezaron a escucharse.

La ex gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega Pacheco señaló en ese instante que “sería una afrenta tener un candidato no militante” cuando en el PRI tenía integrantes con las características anteriores y que no era necesario buscar uno en el exterior. La yucateca ha insistido que la cúpula ha olvidado a sus militantes.

También en el mes de agosto, el ex gobernador de Sonora y ex presidente nacional del tricolor, Manlio Fabio Beltrones Rivera, en una entrevista con el diario español El País expresó ante el proceso electoral 2017-2018 y la designación del aspirante presidencial “el PRI está obligado históricamente a desdoblarse hacia la izquierda, como un partido progresista, no un grupo conservador. De ahí la importancia de la postulación de un candidato. Si el candidato que resuelva el PRI es de carácter conservador, no laico y gira a la derecha, el PRI perderá su esencia.”

Sobre la eventual nominación de Meade, el también ex senador y ex diputado federal, señaló “yo confío en que si va a participar para ser seleccionado candidato esté planteando lo que es su espíritu progresista. Porque también lo tiene. Lo conozco. Ha sido un funcionario sumamente eficaz. Ahora le falta definir su propósito de carácter político electoral.”

¿La ruptura de los brazos caídos?

El pasado mes de septiembre, el embajador de México en Suiza, Fernando Jorge Castro Trenti, identificado como hombre cercano a Beltrones ante integrantes del Grupo 21 en Tijuana reconoció que, con la apertura a las candidaturas ciudadanas que ese instituto político aprobó en el marco de su XXII Asamblea Nacional Ordinaria, el tricolor adoptó la ruta indicada; “están tratando de hacer algo distinto por el ciudadano.”

También se refirió al frente que los partidos Acción Nacional y de la Revolución Democrática impulsan. “Yo respeto lo que están haciendo el PAN y el PRD, les está costando sangre”.

Aunque reiteró que el “único” proyecto “que está consolidado” es el de Andrés Manuel López Obrador.

La política mexicana es de símbolos y señales y por ello hay necesidad, las más de las veces, a especular para entender. Es cierto, el lunes 27 fue un día histórico para Peña Nieto, para el PRI y sin duda, para Meade, sin embargo, en las entrelineas, más allá de las porras, de las adulaciones y las estridencias de los genuflexos, hay señales si no de ruptura total, si de brazos caídos, que no es lo mismo pero es igual.

Al tiempo en que cientos priistas publicaron sus felicitaciones para Meade en redes sociales, Manlio Fabio Beltrones guardó silencio; ni una sola palabra fue escrita para felicitar al seguro abanderado del tricolor.

Pero antes, hubo otra señal, un día después de emitir la convocatoria para elegir a su candidato o candidata presidencial (24 de noviembre), con la posibilidad de nombrar por primera vez en su historia a un no militante, el presidente del PRI, Enrique Ochoa Reza, se reunió con una docena de ex dirigentes de este partido, ante quienes dijo que el tricolor unido, en alianza con la ciudadanía, ganará en el 2018, sin embargo, su antecesor no acudió al encuentro, Beltrones salió de la escena. Lejos del estruendo de cornetas y del tronar de las matracas, hay avisos de crisis, de largos días de caminos cuesta arriba, Meade arrancará en tercer lugar en una carrera en la que los silencios van más allá del discursos, la lógica no alcanza para enfrentar la contundencia de los números.(CFO/El Diario de Navojoa)