China acusa a Estados Unidos de dañar la estabilidad en la región

Beijing, China.- Estados Unidos dañó seriamente la paz y la estabilidad en el Mar Meridional de China después que uno de sus buques de guerra navegó cerca de una isla en disputa por Beijing, señaló hoy la cancillería.

El Ministerio de Defensa de la nación asiática se opone decididamente a la entrada de buques de guerra estadunidenses en territorio chino, indicó en un comunicado.

Las acciones de la marina de Estados Unidos dañaron gravemente la “atmósfera política” en torno al desarrollo de las relaciones militares entre los dos países, agregó el ministerio.

El USS Stethem navegó a menos de 12 millas náuticas de la Isla Tritón, parte de las Islas Paracel en el Mar de China Meridional, apuntó un funcionario del Departamento de Defensa estadounidense

Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China reveló que aviones cazas chinos alertaron al buque estadounidense Stethem que navegaba junto a una disputada isla en el Mar de la China Meridional, reclamada por Beijing, Taipei, y Ho Chin Min.

“El 2 de julio el barco norteamericano USS Stethem entró sin permiso en las aguas de las islas chinas Xisha, China envió inmediatamente sus barcos militares y cazas para hacer una advertencia al buque y expulsarlo de las aguas territoriales”, acotó.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores del país asiático, Lu Kang, aseguró que la cancillería china acusa a Washington de haber realizado una burda violación de su soberanía con entrada de su buque en las aguas territoriales de isla disputada.

El diplomático destacó que se trata de una provocación política y militar que “puso en peligro la seguridad del personas que se encuentra en las islas y de la infraestructura”.

El mar de la China Meridional representa una ruta muy importante para la navegación marítima mundial y puede también albergar grandes depósitos de hidrocarburos. Por lo tanto, atrae un gran interés por parte de todos los actores regionales.

Varias zonas del mar se las disputan China, Vietnam, Taiwán, Brunéi, Malasia y Filipinas. Estados Unidos, por su parte, suele justificar el envío de sus equipos bélicos a la región en conflicto con el argumento de la ‘libre navegación’ y el ‘mantenimiento de la seguridad’.

En mayo, otro buque de guerra de Estados Unidos navegó a 12 millas náuticas de una isla artificial construida por China en el mar de la China Meridional.

La semana pasada, la administración del presidente Donald Trump impuso sanciones a dos ciudadanos y un banco de China por blanquear dinero procedente de Corea del Norte.

Una compañía de transporte también fue sancionada por haber ayudado supuestamente al programa nuclear y de misiles de Pyongyang. El gobierno estadunidense también anunció la venta de armas a Taiwán.

Estas acciones tienen lugar en momentos en los que la administración Trump está cada vez más frustrada porque considera que China no hace suficiente para presionar a Corea del norte por sus programas nuclear y de misiles.

Estas maniobras buscan dejar en claro la libertad de navegación y están destinadas a impugnar la soberanía de China o de cualquier otro país sobre estas aguas e islas, a la espera de una solución diplomática que dirima el tema.

Pekín reivindica la casi totalidad del mar de China Meridional, comprendiendo zonas muy cercanas a las costas de numerosos países del sureste asiático, y ocupa el archipiélago Paracelaso y varios islotes del archipiélago Spratly, que fueron ampliados artificialmente para albergar potenciales bases militares.

Se trata de una zona estratégica que albergaría importantes reservas de gas y petroleo. Allí China ha llevado a cabo en los últimos años operaciones de construcción de islas artificiales, y planeado bases militares potenciales en minúsculos arrecifes.

Washington no acepta estas anexiones de islotes, práctica que también usan otros países de la región, y aboga por una solución diplomática a estos diferendos.

La Corte permanente de arbitraje de La Haya consideró el año pasado, a petición de Filipinas, ilegales las reivindicaciones de Beijing sobre buena parte del mar de China Meridional, un dictamen rechazado por el gobierno del presidente Xi

Sin embargo el nuevo presidente filipino Rodrigo Duterte ha optado desde entonces por aproximarse al entorno chino.

China y otros diez países miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) acordaron a mediados de mayo un “código de conducta” para prevenir incidentes marítimos.

Washington debe contar además con Beijing para hacer presión sobre Corea del Norte, con el objetivo de que este país renuncie a su programa nuclear.

Pero Trump también ha bajado el tono en sus criticas contra la competencia económica china. Durante su campaña electoral había acusado a China de “robar” millones de empleos en Estados Unidos.

Ahora ambos países anunciaron incluso, a mediados de mayo, un acuerdo comercial sobre la exportación de carne y de gas estadunidense hacia China.(Con información de NOTIMEX)